Turismo de masas y sostenibilidad urbana
Este artículo ha sido escrito por Anna Garriga
Anna Garriga
Anna Garriga es doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona y experta en economía del turismo. Su investigación en este ámbito ha sido publicada en revistas internacionales de referencia como Tourism Economics y Tourism Management, consolidándola como una voz autorizada en el análisis económico del sector turístico.
El debate sobre el desarrollo sostenible debe estar siempre presente en el mundo económico. Es el debate de actualidad en la ciudad de Barcelona, donde el turismo de masas pone en duda la sostenibilidad urbana. Permítanme empezar desde una perspectiva global para luego analizar el caso concreto del turismo en Barcelona y Cataluña.
¿Hay límites al crecimiento?
Esta es una pregunta que está de moda, pero no es nueva en economía. En 1972, Meadows y Randers publicaron el libro Los límites del crecimiento (1), donde presentaban los resultados de simulaciones del crecimiento económico basadas en la relación entre el crecimiento de la población y el uso de recursos finitos del planeta. Esta publicación se convirtió en una señal de alerta sobre el futuro del mundo, ya que algunas predicciones eran demoledoras. En definitiva, cuestionó el modelo de crecimiento económico entonces imperante, introduciendo en el debate la importancia de la equidad y la distribución de la riqueza. Veinte años más tarde, en 1992, los mismos autores publicaron Más allá de los límites del crecimiento (2), que avanzaba simulaciones incorporando el hecho de que las nuevas tecnologías pueden contribuir a la sostenibilidad. Desde 1972 hasta ahora han pasado más de 50 años, y aquella señal de alerta respecto al modelo de crecimiento sigue vigente.
En definitiva, cuestionó el modelo de crecimiento económico entonces imperante, introduciendo en el debate la importancia de la equidad y la distribución de la riqueza.
Actualmente, hay quienes defienden el decrecimiento económico. Son posturas hechas desde la abundancia y sin perspectiva de la desigual distribución de la riqueza que existe en el mundo y dentro del propio país. Mientras haya pobreza y miseria en el mundo, ¿podemos negar la necesidad de crecimiento económico? Desde mi punto de vista, la cuestión no es si debemos crecer o no, sino cómo debemos crecer, cómo debemos redistribuir la riqueza para lograr sostenibilidad económica, social y ambiental. Y esto pasa por plantear si el modelo económico actual es sostenible.
Cataluña siempre ha sido una economía eminentemente industrial, y si hacemos memoria, en los años 90 hubo una cruzada social contra la industria, alegando que contaminaba ríos, acuíferos y la atmósfera. Ciertamente, aquella reivindicación social persistente y, en general, fundamentada, condujo al despliegue de una serie de normativas y sellos de calidad que, a día de hoy, la industria cumple, aunque aún queda camino por recorrer. Ahora, Europa apuesta por una industria verde y lidera al mundo en energías renovables, por lo que se está avanzando hacia una industria sostenible.
¿Hay demasiado turismo en Cataluña?
Si leemos algunos medios de comunicación o escuchamos a ciertos líderes políticos, parece que sí. De manera persistente se habla del turismo en el sentido de que hay un exceso, y políticamente se diseñan nuevas medidas restrictivas. También se ha popularizado el término "turismofobia" para expresar el malestar de los vecinos ante la presencia masiva de turistas en sus barrios. Son señales de alerta que se observan desde hace años y que ponen en cuestión el actual modelo turístico. Pero es necesario hacer un análisis más fino para dibujar mejor el escenario económico y social.
El turismo abrió la sociedad al mundo; el actual grado de apertura de la economía catalana no es fruto de la casualidad: varias generaciones han crecido en un ambiente internacional, lo que genera múltiples sinergias en el país.
Desde el punto de vista económico, está claro que, como país, tenemos ventaja comparativa con el turismo, y es innegable el desarrollo económico que el turismo ha aportado a muchos pueblos y ciudades de Cataluña. De hecho, representantes de otros países visitan nuestras zonas turísticas como modelo de éxito a seguir. Desde los años 60, en muchos pueblos de la costa catalana donde abundaba la pobreza, el turismo se convirtió en una fuente de riqueza extraordinaria. El turismo abrió la sociedad al mundo; el actual grado de apertura de la economía catalana no es fruto de la casualidad: varias generaciones han crecido en un ambiente internacional, lo que genera múltiples sinergias en el país. Hay ejemplos muy destacados, como el de la Costa Brava, donde la sociedad y el propio sector turístico se preocupan por mejorar el modelo. Reconociendo errores cometidos en el proceso de rápido crecimiento del sector sin legislación adecuada, en 1976 se realizó el primer debate para enfocar los retos de futuro; en 1990, el debate se centró en aspectos urbanísticos; el tercer debate se llevó a cabo en 2004, y el último fue en 2020, con un debate transversal sobre el modelo de futuro en el que intervinieron todas las voces del territorio. Fruto de estos debates, el desarrollo de la calidad y sostenibilidad del sector turístico ha sido muy notable.
En Cataluña, al igual que en la industria hay muchos subsectores, la tipología de turismo es muy diversa en todo el país. Parece que hay suficiente consenso en que, en la ciudad de Barcelona, se están alcanzando los límites de crecimiento turístico si se quiere preservar un modelo basado en la calidad con una necesaria regulación pública. Sin embargo, los turistas en Barcelona están por negocios, ocio, tratamientos médicos, etc., y están presentes durante todo el año. En el resto del país, el modelo turístico es muy diferente. En el Pirineo hay una marcada temporada alta en invierno, muy dependiente de la presencia de nieve; en la costa, la temporada alta sigue siendo muy marcada en verano; y en el interior predomina el turismo rural, con una ocupación reducida. Así, en Cataluña hay comarcas donde el turismo se convierte en la principal actividad económica, y el crecimiento turístico real no muestra síntomas de exceso, sino todo lo contrario. Es decir, cuando se habla de masificación turística en Cataluña, se habla especialmente de la ciudad de Barcelona, porque la realidad turística en el resto del país no tiene nada que ver.
¿Qué políticas turísticas se han aplicado en Barcelona?
Justo este año 2026 se ha aprobado establecer una tasa turística equivalente a la que hace muchos años ya existe en otras grandes ciudades del mundo. El error es aplicar el mismo modelo de tasa que conviene a Barcelona al resto de zonas del país, donde el turismo no es comparable al de la ciudad y donde los efectos pueden ser contraproducentes. Otra política que se aplicó en la ciudad de Barcelona fue una moratoria para impedir la construcción de nuevos hoteles. El mercado reaccionó rápidamente con aumentos de precios, desplazamiento de la oferta hotelera a los municipios del entorno y aparición de nuevos alojamientos turísticos no regulados en la ciudad. Es decir, en ningún caso se logró reducir el número de turistas en la ciudad. Y, con estos efectos previsibles, al menos se necesitaba una regulación cuidada de los pisos turísticos, que apenas ahora se está iniciando. Pero, otra vez, se repite el error: se desarrolla una normativa para regular los pisos turísticos en función de la problemática de la ciudad de Barcelona y se aplica a toda Cataluña, con efectos negativos en determinadas zonas turísticas donde habría que promover más turismo a lo largo de todo el año para estabilizar y mejorar la economía.
El error es aplicar el mismo modelo de tasa que conviene a Barcelona al resto de zonas del país, donde el turismo no es comparable al de la ciudad y donde los efectos pueden ser contraproducentes.
En definitiva, en Barcelona y Cataluña hay ventaja comparativa en turismo, y es una fuente de riqueza que hay que preservar. Pero la experiencia y el conocimiento de la diversidad de modelos turísticos presentes en todo el país obliga a diseñar medidas de política económica mucho más avanzadas y precisas. El turismo se ha convertido en un bien de primera necesidad, especialmente en Europa, y Cataluña debe definir un modelo con regulación pública adecuada a cada zona turística para hacer posible que la actividad sea sostenible económica, social y medioambientalmente.
(1) The Limits to Growth (Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows)