¿Puede la industrialización china ser una oportunidad para Europa?

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¿Puede la industrialización china ser una oportunidad para Europa?

En 2025, China vendió más coches a Europa que el Viejo Continente a la potencia asiática (4). Este hecho refleja una realidad mucho más amplia: China se está convirtiendo en la fábrica del mundo.

¿Por qué Europa no logra reindustrializarse? ¿Por qué el Viejo Continente no tiene una estrategia industrial a largo plazo? ¿Qué podemos aprender del milagro chino?

A finales de los años setenta, Deng Xiaoping dio un giro de 180 grados al modelo económico chino. La economía planificada dio paso a una "economía socialista de mercado" (7). El artífice del milagro económico chino impuso el modelo de empresa 50-50 (joint-venture), en el que, por ejemplo, si una empresa europea quería producir en el país asiático, debía constituir una nueva sociedad donde el 50 % del capital estaría controlado por el Estado chino y el otro 50 % por la empresa europea. Esta política industrial, con los años, obligó a estas empresas europeas a compartir tecnología, abrir nuevos centros de producción y formar al personal en el país asiático (1).

Otra de las causas del actual poder industrial de China fue su adhesión, en 2001, a la Organización Mundial del Comercio, tras quince años de negociaciones con Estados Unidos y la Unión Europea (1). Este hecho permitió consolidar la apertura del mercado chino al resto de países occidentales. La mundialización, teóricamente, debía aportar beneficios para todos.

Tras algunas décadas, esta estrategia industrial, junto con otros factores, ha permitido a China evolucionar del modelo "fabricado en China" al "inventado en China" (1). Al principio, el país asiático desarrolló la reverse engineering (método en el que se desmontan los productos para conocer cómo se han fabricado) con el objetivo de copiar las mercancías occidentales a un precio más reducido (modelo "fabricado en China") (1). Durante años, se creía que la superpotencia asiática no evolucionaría más allá de este patrón. Hoy, las empresas chinas no solo producen a costes ultracompetitivos (modelo "fabricado en China"), sino que también innovan y, en algunos sectores, lideran la tecnología a nivel mundial (modelo "inventado en China").

Hoy, las empresas chinas no solo producen a costes ultracompetitivos (modelo "fabricado en China"), sino que también innovan y, en algunos sectores, lideran la tecnología a nivel mundial (modelo "inventado en China")

¿En qué sectores productivos tiene China una ventaja tecnológica frente a otras economías industrializadas?

En la producción de vehículos, en 2025, China contaba con 229 empresas constructoras, con 1,21 millones de trabajadores y una producción total de 34,5 millones de coches (2). En el ámbito de los coches eléctricos, la empresa emblemática es BYD. Esta tiene una estrategia de producción basada en la integración vertical (control de toda la cadena de producción): produce el 80 % de sus componentes electrónicos (incluidos los chips), sus propias baterías... El gigante automovilístico chino ha adquirido derechos mineros en países extranjeros para garantizar el acceso a materiales estratégicos para la producción de estos vehículos (2).

En la producción de baterías eléctricas, China tiene el 70 % del mercado mundial. El 42 % de todas las baterías producidas en el mundo están en manos de una sola empresa: CATL. Desde 2017, esta multinacional es la primera productora mundial de baterías (2). CATL no solo es líder mundial en la producción de baterías, sino también en investigación y desarrollo. En la última feria del automóvil, celebrada en Pekín el 24 de abril de 2026, la empresa presentó una batería con una autonomía de 1.500 kilómetros y una carga en la que, en seis minutos y treinta segundos, puede pasar del 10 % al 98 % (3). Ninguna otra empresa en el mundo tiene unos niveles de innovación en el ámbito de las baterías como CATL.

En la producción de trenes de alta velocidad, en 2008 (año en que se celebraron los Juegos Olímpicos de Pekín), China disponía de una red ferroviaria de 120 kilómetros. El 4 de enero de 2026, esta cifra había aumentado a 50.400 kilómetros de vías para trenes de alta velocidad (el 70 % del total mundial). Para 2030, se prevé que esta cifra aumente hasta 60.000 kilómetros (2). Cada día, en China, hay 10.000 trenes de alta velocidad transportando a 16 millones de pasajeros (2). Al principio, los trenes eran producidos por empresas occidentales (como Siemens o Alstom). Hoy, China tiene empresas que producen estos trenes con una ventaja tecnológica sobre sus competidores occidentales.

Otro dato significativo: un estudio de la Agencia Internacional de la Energía, de noviembre de 2025, expone que los costes de producción de coches eléctricos en China son un 30 % más bajos que en otros países industrializados (2). ¿Cómo es posible alcanzar estos niveles de productividad? Entre otros factores, gracias a la robotización del sistema productivo: en 2025, China utilizaba 567 máquinas por cada 10.000 trabajadores industriales, cifra superior a la de Alemania (449) y Francia (195). Además, a principios de 2026, el gobierno chino expuso que el país disponía de 30.000 centros de producción totalmente automatizados (2). Otro factor clave es el uso de la IA en la producción industrial: según el gobierno chino, en 2025, el 30 % de las empresas industriales habían implementado la IA para planificar y ajustar la producción en tiempo real (2).

Un estudio de la Agencia Internacional de la Energía, de noviembre de 2025, expone que los costes de producción de coches eléctricos en China son un 30 % más bajos que en otros países industrializados

El académico Richard Baldwin, de la IMD Business School de Lausana, en un artículo de 2024, exponía: "China es una superpotencia industrial. Su producción supera la capacidad productiva de los otros nueve países con mayor producción industrial del mundo" (3). ¿Cuál ha sido la progresión industrial de China? En 2004, el gigante asiático tenía el 9 % de la producción mundial, y hoy esta cifra ha aumentado al 30 % (3). Actualmente, el 70 % de los smartphones, el 70 % de las baterías para coches eléctricos, el 70 % de los coches eléctricos y el 80 % de los paneles solares son producidos en China (3). ¿Cuál es el resultado de esta hegemonía industrial? En 2025, el superávit comercial chino superó el trillón de euros (1.014 mil millones de euros / 1.200 mil millones de dólares) (3), lo que significa un incremento del 19,8 % respecto a 2024 (5). Para dar una idea de la magnitud de este superávit, el PIB anual de España es ligeramente superior al trillón de euros.

Consecuencias y respuesta europea

¿Cuál es la respuesta de la Unión Europea a esta deslocalización industrial? La Comisión Europea presentó, el 4 de marzo de 2026, el Industrial Accelerator Act, con el objetivo de reindustrializar los Estados miembros. El objetivo es pasar del 14 % de la producción industrial respecto al PIB actual al 20 % para 2035, gracias a priorizar los productos fabricados en Europa en los mercados públicos y al desarrollo de ayudas de los Estados miembros para la compra de estos productos europeos (4).

La respuesta europea debería venir del eje franco-alemán. Para empezar, el primer ministro alemán, Friedrich Merz, se encuentra entre la espada y la pared: los intereses de las empresas industriales alrededor del Rin son proteger el mercado alemán (europeo), mientras que, por otro lado, los grandes grupos (Volkswagen, Bosch y BASF) quieren mantener las relaciones comerciales e industriales actuales con China, ya que han deslocalizado una parte importante de su producción a unos costes reducidos (4).

Un alto funcionario de la Comisión Europea añadía que el actual sistema comercial entre la UE y China debe cambiar, pero que "todo dependerá de Alemania", ya que es el motor industrial europeo quien puede liderar esta transformación (4).

París y Berlín son la piedra angular de la solución a este desequilibrio comercial e industrial.

París y Berlín son la piedra angular de la solución a este desequilibrio comercial e industrial. Para avanzar, la Unión Europea necesita que los dos motores europeos reactiven el eje franco-alemán para liderar el cambio (4).


(1) En trente ans, l’eldorado chinois s’est transformé en piège pour l’industrie européenne

(2) La toute-puissance de la Chine : des batteries au nucléaire, des médicaments innovants aux additifs alimentaires, des TGV à l’IA

(3) Voyage dans l’usine du monde, où rien n’arrête le rouleau compresseur industriel chinois

(4) Pourquoi l’Europe est incapable de défendre son industrie face au « second choc chinois »

(5) La Xina tanca el 2025 amb un superàvit comercial de més d'un bilió de dòlars tot i els aranzels de Trump

(6) Què pot aprendre la UE de la innovació xinesa?

(7) Dans la tête de Xi Jinping